90 - Carta a mi amigo procrastinador
Ofrece(te) lo mejor de ti, no las migajas
10/29/20264 min read
Querido amigo que deja todo para después:
Hoy te dedico estas líneas para decirte algo con amor y totalmente por tu bien. Ese mal hábito que tienes de dejar todo para última hora te está robando horas de sueño, limitando tu creatividad y, poco a poco, puede estar afectando la confianza que las personas tienen en tu palabra. Sé que cuando dices que vas a hacer algo, probablemente tienes toda la intención de hacerlo, pero muchas veces terminas haciéndolo dos minutos antes de que sea necesario. Y cuando eso pasa, quizá sin darte cuenta, estás ofreciendo “las migajas” de tu tiempo, tu atención y tu creatividad.
Seguramente ya lo habrás notado, pero cuando constantemente dejas para después los compromisos que adquiriste con otras personas, llega un momento en el que ellas empiezan a sentirse cansadas de tener que recordarte lo que tú mismo dijiste que harías.
Personalmente, no soy tu Google Calendar. Yo puedo respetarte, quererte y valorar muchísimo nuestra relación, pero también necesito poder confiar en tu palabra y sentir que puedo contar contigo. Y lo mismo puede ocurrir en tus relaciones laborales: cuando tus compañeros, clientes o jefes tienen que perseguirte para recordarte una tarea o reciben siempre tu trabajo a última hora, la procrastinación deja de ser solamente un asunto tuyo y empieza a afectar la manera en que los demás pueden relacionarse contigo.
Por eso hoy solo busco abrirte los ojos para que te des cuenta de que la procrastinación es un hábito que puede terminar afectando mucho más que tu agenda. Puede afectar tus relaciones personales, tu desempeño laboral, tu descanso, tu creatividad y hasta la confianza que tienes en ti mismo. Porque cuando constantemente dejas las cosas para después, poco a poco empiezas a vivir apagando incendios que tú mismo pudiste haber evitado.
Yo sé que tienes la capacidad de hacer la tarea de mañana, la noche anterior o ese mismo día temprano. También sé que probablemente muchas veces te ha salido bien. Pero ¿no te parece que, si alguien te dio el regalo de decirte con anticipación para cuándo es la entrega -del proyecto o de la tarea-, es precisamente para que aproveches la visita de la creatividad durante más tiempo?
Piénsalo. Si en tu trabajo te dicen hoy que necesitas entregar algo dentro de una semana, te están dando una oportunidad enorme. Tienes varios días para pensar, investigar, equivocarte, cambiar de idea, dejar que una idea madure y volver a ella con otros ojos. Cuando decides esperar hasta el último momento porque “igual puedes hacerlo rápido”, estás desperdiciando uno de los recursos más valiosos que te dieron: el tiempo.
Cuando confías demasiado en tu capacidad para resolver todo a última hora, no estás aprovechando el privilegio de poder hacer las cosas con calma. Tampoco permites que el conocimiento se asiente, se conecte y se integre mejor en ti. Y eso puede notarse en el resultado final, tanto en una tarea de la universidad como en un proyecto laboral, una presentación, un informe o cualquier cosa que dependa de tu creatividad y de tu capacidad para pensar.
Vas a terminar dando un producto hecho en microondas, en vez de algo hecho en casa, tomándote todo el tiempo necesario, como si fuera una lasaña o como si estuvieras haciendo hallacas (Y créeme, los venezolanos sabemos todo el proceso que tiene preparar unas buenas hallacas). Ni tú ni quien recibe tu trabajo se merecen sobras de tu atención y de tu talento. Si así de bien te sale una comida de microondas, imagínate lo que podrías hacer si te dedicaras a prepararla con más anticipación y calma.
Y esto no solamente aplica para el trabajo. También aplica para las personas que quieres.
Si siempre llegas tarde, si pospones conversaciones importantes, si dejas para después ese mensaje que sabes que necesitas responder, si constantemente incumples lo que prometiste porque “después lo hago”, tarde o temprano las personas pueden empezar a interpretar que no son una prioridad para ti. Tal vez esa nunca fue tu intención, pero las relaciones también se construyen con acciones, no solamente con buenas intenciones.
Por favor, deja poco a poco esa dependencia de la adrenalina del resultado rápido y comienza a disfrutar la fluidez de la creatividad a su tiempo, no según tu tiempo. Hay cosas que necesitan madurar, ideas que necesitan espacio y trabajos que pueden beneficiarse muchísimo de tener la oportunidad de ser revisados antes de entregarlos.
Si quieres darle un regalo auténtico a alguien, regálale tu tiempo, tu atención y tu presencia plena. Eso ya no se consigue tan seguido y, por eso mismo, se valora tanto. Y si alguien confió en ti para entregarte una responsabilidad, también puedes demostrarle respeto haciendo uso responsable del tiempo que te dio.
Espero que esta nota te haya hecho despertar y tomar conciencia de todo el potencial que estás desperdiciando cuando constantemente dejas las cosas para después, y que puedas hacer algo al respecto. No quiero que pienses solamente en las tareas que tienes pendientes. Quiero que pienses en las oportunidades que estás dejando pasar por esperar hasta el último momento para hacer lo que sabes que tienes que hacer.
Si siempre dejas tus compromisos para después, vale la pena preguntarte si tú también te estás dejando para después. Si constantemente pospones aquello que sabes que necesitas hacer por ti, tus proyectos, tus sueños, tu descanso o incluso las decisiones que necesitas tomar, quizá la procrastinación también está afectando la relación que tienes contigo.
Valórate. Reconoce que eres un ser maravilloso y que tú y los demás merecen disfrutar de esa creación que Dios hizo: a ti. No tienes que esperar hasta el último momento, hasta que aparezca la presión o hasta que no tengas otra opción para demostrar todo lo que eres capaz de hacer.
Quiero que sepas que sigo estando aquí para ti. Cuando quieras hablar, llámame… pero llega puntual a la cita, no la postergues. Porque quizá ya es hora de que dejes de poner para después las cosas, las personas y hasta a ti mismo.
Con cariño,
Tu amiga que quiere verte aprovechar todo lo que llevas dentro.
Liliana Henríquez
