¿Cómo es tu relación con el miedo?

Aprende a escucharlo

6/18/20262 min read

Si viéramos cada emoción como si fuera una persona, sería muy interesante conocer cómo es nuestra relación con ellas.

Pongamos esta analogía: si todos fuéramos amigos de Marcos (un amigo hipotético en común), estoy segura de que no tendríamos la misma opinión sobre él. Quizás coincidiríamos en muchas cosas, pero no en todo. Porque la relación que él tiene con cada uno de nosotros es diferente. Para algunos, él sería “Marcos, el amigo”; para otros, “Marcos, el conocido” o “Marcos, mi nuevo compañero de trabajo”… incluso, “Marcos, el que me traumó”.

Todos tenemos una relación con Marcos, pero no la misma relación. Algunos lo toleran más que otros. Algunos lo aman y otros lo odian.

Eso mismo pasa con las emociones.

No todos las experimentamos de la misma manera.

Y hablando específicamente del miedo, no a todos nos afecta igual.

El miedo puede ser esa “persona” que nos informa que hay algunas cosas que podrían causarnos daño en una relación, en un trabajo o en algún proyecto que queramos emprender. Pero también podría convertirse en esa “nube negra” que arruina todos nuestros intentos de crecer y mejorar. Básicamente, podría llegar a ser esa persona que nos asusta tanto que logra paralizarnos por completo.

¿Cuál es tu relación con el miedo entonces? ¿Es un conocido al que escuchas de manera precavida o alguien que maneja tu vida al 100%?

Si le vas a tener confianza a alguien, trata de que no sea al miedo. Porque tener una relación tan confianzuda con él no te va a llevar muy lejos.

Al miedo, como a todas las demás emociones, se le atiende, se le escucha, pero también se le despacha rápido para evitar que contamine nuestra mente con pensamientos fóbicos o irracionales.

Obviamente, no te recomiendo para nada que evites tener una relación con el miedo. Porque forma parte de tu combo de emociones y, de hecho, es muy útil. Tampoco está bien exponerte a mil cosas sin antes considerar el peligro, y esa es precisamente la tarea del miedo: advertirnos sobre los posibles riesgos de nuestras acciones. Pero todo con medida.

Usa tu criterio, tu corteza prefrontal, y analiza cada uno de los escenarios catastróficos que el miedo te trae. Evalúa cuáles merecen tu atención y cuáles puedes descartar.

Ten una buena relación con el miedo, así como la tienes con la alegría.

Te dejo esa tarea.

Liliana Henríquez

CONTACTO:

info@lilianahenriquez.com

info.lilianahenriquez@gmail.com

Servicios: Atención psicológica virtual