Deja de huir de ti
El peor ghosting de la vida
4/16/20262 min read
Uno de los términos psicológicos modernos que ya todos conocemos —ya sea porque lo hemos vivido o lo hemos hecho— es el ghosting: desaparecer sin dejar rastro.
Pero hoy no quiero hablar de la falta de responsabilidad afectiva que implica hacerle ghosting a alguien más, sino de algo más sutil y doloroso: cuando nos hacemos ghosting a nosotros mismos.
¿Qué es hacerte ghosting a ti mismo?
Nos hacemos ghosting cuando, en lugar de atender lo que pasa en nuestro mundo interior —heridas no sanadas, inseguridades, vacíos afectivos, necesidad de validación, miedo a la soledad o una autoexigencia excesiva— nos refugiamos en lo externo.
Algunas formas comunes de hacerlo son:
Llenar la agenda al punto de no tener tiempo para pensar o sentir.
Dedicarte a ayudar a otros para no enfrentar tus propias emociones.
Perseguir metas con ansiedad porque sientes que no eres suficiente si no estás “logrando” cosas.
Mantenerte constantemente ocupado para no conectar con tu dolor o tu vulnerabilidad.
Cómo darte cuenta si lo estás haciendo
La primera pista suele ser esta: hablas más de lo que haces que de cómo te sientes.
Si tu enfoque principal está en el HACER y no en el SER, es muy probable que te estés haciendo ghosting.
El problema es que, a la larga, esto genera desconexión. Y cuando una persona está desconectada de su mundo interior, entra en piloto automático y empieza a perder el sentido de la vida.
Si alguna vez has leído El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, recordarás que los seres humanos necesitamos propósito para vivir.
No hay nada más triste —y también más peligroso— que ver a un ser humano que ha perdido el sentido de su vida.
Si hoy reconoces que has estado huyendo de ti mismo y llenando tu agenda con mil tareas para evitar lo que sucede en tu interior —lo que te preocupa, lo que te duele— quiero invitarte a detenerte.
Ya no te maltrates.
Te mereces sentirte visto y amado, principalmente por ti.
Porque si no eres capaz de verte a ti mismo sin huir, ¿cómo podrás ver y empatizar realmente con los demás?
La buena noticia es que cuando comienzas tu proceso de crecimiento personal y te reconcilias contigo mismo —con tu historia, tu humanidad, tus luces y también tus sombras— descubres algo sorprendente: Dentro de ti no hay un enemigo. Hay un refugio.
Y desde ahí puedes empezar a vivir con propósito, sin necesidad de escapar de tu propia vida.
Anímate a sanar, a conocerte… y a dejar de hacerte ghosting.
Porque, seamos honestos:
eso sí que es muy feo.
PD: Tampoco le hagas ghosting a la gente. Eso solo demuestra la poquita responsabilidad afectiva que tienes. Sinceramente espero que no sea tu caso.
Liliana Henríquez
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