El “mientras tanto” de la vida
El precio emocional de convertirte en alguien nuevo
7/9/20262 min read
Si vives en Bogotá, sabes lo caótico que es movilizarse por la ciudad en este momento. Y no precisamente por la cantidad de habitantes, aunque somos más de 7 millones viviendo aquí. El problema es que están construyendo el Metro: hay muchas calles cerradas, el tráfico es redirigido por otras vías y, en fin… desplazarse se ha vuelto complicado. En horas pico es aún peor.
Sin embargo, queremos creer, con un corazón lleno de fe y esperanza, que todo este desastre vial habrá valido la pena porque tendremos Metro. Por eso nos aguantamos el caos… mientras tanto. Mientras mejoramos. Mientras logramos tener un mejor sistema de transporte.
En resumen, toleramos los dolores de cabeza porque creemos que son transitorios. No serán para siempre. Son un “mientras tanto”.
Crecer también tiene etapas incómodas y dolorosas. Cuando dejamos atrás una versión de nosotros mismos y decidimos construir una nueva, atravesamos ese momento extraño en el que sentimos que ya no pertenecemos a la vida de antes, pero tampoco hemos llegado al destino final. Es una etapa de “mientras tanto”.
Aquí hay dos aspectos importantes:
• Cuando estamos en esa etapa intermedia, hacemos el duelo por el cierre de la versión anterior. Fue una etapa que construimos con esfuerzo, a la que nos acomodamos e incluso quizás le tomamos cariño, pero que ya nos quedó pequeña. Se vale llorar un poquito y sentir nostalgia por lo que fue y ya no es.
• Lo segundo que debemos considerar es la tentación de regresar a nuestra versión antigua cuando aparezcan las adversidades y los retos propios del crecimiento. Podemos interpretar los obstáculos como una “señal” para volver al ciclo que ya cerramos, pero eso sería un gran error. Resiste. Persevera. Sigue avanzando hasta lograr aquello que te propusiste.
Los “mientras tanto” de la vida no son cómodos, pero sí necesarios para nuestra evolución. Así como no usamos la misma ropa que cuando éramos bebés, tampoco deberíamos conformarnos con los mismos resultados de hace cinco años.
En mi opinión, fuimos hechos para cosas grandes y retadoras. Por eso, es importante atrevernos a seguir creciendo cada día. Pregúntate: ¿Qué más es posible? ¿Cuál es mi siguiente nivel? Y cuando tengas la respuesta, define un plan de acción y sométete al proceso, aunque haya derrumbes, desvíos y días difíciles.
Recuerda que todo ese caos es temporal. Toléralo mientras tanto.
Porque un día mirarás atrás y descubrirás que aquello que parecía un desorden insoportable era, en realidad, la evidencia de que algo mejor se estaba construyendo.
Liliana Henríquez
CONTACTO:
info@lilianahenriquez.com
info.lilianahenriquez@gmail.com
