Estoy cansada... pero no sé de qué

El cansancio emocional que tanto te agota

5/7/20262 min read

woman in white tank top
woman in white tank top

Nota preliminar: En este artículo voy a hablar en femenino, pero es completamente válido para ambos sexos.

¿Te ha pasado que a media mañana estás cansada como si fueran las 10 de la noche y hubieras hecho mil cosas? Ha sido un día normal, como todos los demás: trabajo, tareas del hogar, hijos, esposo… lo mismo de siempre. Pero hoy, precisamente hoy, te sientes inexplicablemente cansada. Te sientas en el sofá y dices: “estoy cansada, pero no sé de qué”.

¿Lo has vivido? Seguro que sí.

Cuando todo marcha “bien” afuera, entonces hay que mirar adentro. El cansancio mental es real y, aunque no es tangible, sí se siente, y además es acumulativo. Muchas veces no empieza el mismo día en que lo notas, sino que viene cargándose poco a poco desde hace tiempo.

Si te detienes un momento, la respuesta empieza a aparecer: ¿en qué has estado pensando últimamente?, ¿qué preocupaciones están ocupando tanto espacio en tu mente? Muchas veces el cansancio no viene de lo que haces, sino de lo que piensas.

Cuando sobrepensamos, en realidad estamos “ensayando” escenarios que quizás nunca van a suceder, una y otra vez. Es como si practicáramos para una obra de teatro que probablemente nunca se va a estrenar. Y eso agota, porque no solo consume tiempo, sino también energía emocional.

Con el tiempo, esto se convierte en un hábito, muchas veces impulsado por la ansiedad. Empiezas a imaginar escenarios futuros, los repites mentalmente, te cargas emocionalmente con cada uno de ellos y, al mismo tiempo, sigues cumpliendo con tus roles reales: madre, esposa, trabajadora… Tu mente está en varios lugares a la vez, y tu energía también.

La ansiedad suele hacernos creer que, si pensamos lo suficiente en algo, vamos a poder controlarlo. Pero esa estrategia termina jugándonos en contra, porque se convierte en un ciclo que se refuerza cada vez que lo repetimos.

¿Qué puedes hacer entonces? No se trata de dejar la mente en blanco de un momento a otro, sino de empezar a relacionarte distinto con tus pensamientos. Un hábito sencillo puede ser escribir lo que te preocupa, no necesariamente para resolverlo todo, sino para sacarlo de tu mente y ponerlo en un lugar concreto. A veces, verlo en papel es suficiente para que deje de girar sin control en tu cabeza.

También puedes darte permiso de posponer ciertos pensamientos. Decirte algo tan simple como: “esto no lo voy a resolver hoy, mañana pienso en eso”. Puede parecer pequeño, pero es una forma de poner límites a ese ruido interno que no se detiene.

Otra cosa que puede ayudarte es hacerte una pregunta distinta en medio del pensamiento: ¿esto está pasando ahora mismo o solo en mi cabeza? No todo lo que piensas es urgente, ni todo necesita una respuesta inmediata.

Analiza la raíz de tu cansancio. Tal vez no estás cansada de todo lo que haces, sino de todo lo que estás sosteniendo en tu mente.

Y si éste es tu caso, recuerda esto: hay maneras más livianas de vivir. No tienes que seguir cargando todo en silencio, ni tienes que hacerlo sola.

Liliana Henríquez

CONTACTO:

info@lilianahenriquez.com

info.lilianahenriquez@gmail.com

Servicios: Atención psicológica virtual