Identidad a prueba de opiniones

Cómo escuchar a los demás sin perder tu propio rumbo

3/26/20262 min read

a yellow and white van parked in a parking lot
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Imagínate tú, muy feliz por la vida, yendo a la casa de tu abuelita en el bosque, muy al estilo de Caperucita Roja, con tu cestica y todo… y de repente alguien te dice:

—¿En serio vas a hacer ese negocio?
—¿De verdad te vas a casar con ese hombre?

Un lobo cualquiera metiéndose donde no lo llaman.

Y con esa simple opinión… cambiaste el rumbo de tu vida.

Pasa en las películas, pasa en la vida real.

Una simple opinión puede hacer que una persona cambie drásticamente el curso de su vida. ¿Por qué pasa eso? Porque somos seres humanos y necesitamos pertenecer. Muchas veces, los comentarios de las personas que nos importan —y también de las que no, como ocurre en las redes sociales— los interpretamos como una posible exclusión del clan.

Esas opiniones, que muchas veces carecen de contexto o de conocimiento real de nuestra situación, pueden activar un miedo muy profundo: el miedo a no formar parte de la familia, de la sociedad o de la “gente correcta”.

En la adolescencia y en los veintes esto pasa mucho. Somos más propensos a ver a los demás como “más sabios” que nosotros y nos dejamos llevar por sus ideas. Pero a medida que crecemos y maduramos, afortunadamente vamos construyendo criterio propio y somos más capaces de defender nuestras decisiones.

Ahora bien, sin importar tu edad, si aún sientes que te importa demasiado agradarle a los demás para no sentirte fuera del clan, quiero decirte varias cosas:

1. No eres la única persona que se siente así.
Relájate. A muchos nos pasa.

2. Ten cuidado con a quién le pides consejo.
No te apoyes en personas que también son muy propensas a dejarse llevar por la opinión de los demás, porque se cumple el dicho: un ciego guiando a otro ciego. Mejor busca a alguien más sabio, más estable y más seguro.

3. Identifica tus valores y tu propósito de vida.
Ese será el filtro por el que pasarán tus decisiones. Recuerda que no todos valoramos lo mismo ni tenemos el mismo propósito en la vida, así que cada uno mira el mundo desde un lugar distinto. Asegúrate de no escuchar a personas que usan lentes completamente diferentes a los tuyos.

4. Tómate tiempo para filtrar las opiniones.
No reacciones inmediatamente. Trata de ponerte en los zapatos de la persona que te dio su opinión, evalúa su contexto y compáralo con el tuyo.

5. Si después de analizarla decides que la opinión es útil para tu situación, agradécela.
Tal vez te salvaron de cometer un error.

6. Y si decides no seguir ese consejo, también da las gracias… y continúa tu camino.

Es importante recordar que todavía tenemos libertad de expresión… y libertad de acción. Las personas pueden opinar, pero al final tú decides qué haces y por qué lo haces.

Usa tu criterio para discernir qué te aporta y qué no.

Cuando tienes claros tus valores, tu identidad deja de depender de lo que digan los demás.

Y es entonces cuando empiezas a construir algo muy valioso:
una identidad a prueba de opiniones.

Liliana Henríquez