La frustración como gasolina para tomar acción
Detrás de tu frustración hay una vida distinta esperando decisiones
1/22/20262 min read
En mi opinión, solo se frustra quien quiere algo mejor de lo que está viviendo en este momento. Por eso, muchas veces la frustración se interpreta como una señal de fracaso, cuando en realidad es simplemente un deseo no satisfecho.
Y aquí viene la buena noticia: al menos ya hay un deseo explícito. Hay personas que no saben hacia dónde van ni qué quieren, y por eso tampoco tienen de qué frustrarse. Si tú estás experimentando frustración en algún área de tu vida, es porque existe un anhelo dentro de ti que, por diversas circunstancias, aún no has logrado cumplir.
Ahora vamos al segundo paso: ¿Qué hacemos con la frustración?
Te presento dos opciones:
Frustración rumiada: ocurre cuando convertimos la frustración en queja y victimización. Es como masticar un chicle sin terminar de botarlo… una y otra vez. Esta rumiación solo nos mantiene estancados, alimentando la autocompasión y la narrativa de la “mala suerte”.
Frustración canalizada: esta es la opción más inteligente. Consiste en usar esa frustración como impulso para decidir, accionar, probar nuevas rutas y seguir buscando posibilidades para alcanzar lo que anhelamos.
No te voy a mentir. No te voy a decir que por intentarlo mil veces vas a lograr todo lo que sueñas, porque a veces hay puertas que se cierran definitivamente y caminos que, simplemente, no son para nosotros. Pero sí puedo decirte algo con certeza: cuando usas tu frustración para buscar nuevas alternativas, te mueves. Y la acción siempre te lleva a descubrir nuevos caminos, nuevos deseos y nuevas metas.
Quizás, al final, te des cuenta de que eso que tanto querías ya no lo quieres tanto. Pero nunca llegarías a esa conclusión si te quedaras en la posición de víctima, con los brazos cruzados.
La gasolina hace que los autos se muevan, y la frustración puede hacer que tú te muevas.
Muchas veces la acción nace del cansancio y no tanto de la motivación. Por ejemplo, conozco personas que deciden bajar de peso no porque un día se despierten llenas de motivación, sino porque se sienten cansadas de no encontrarse a gusto con su cuerpo, de notar que su energía ya no es la misma y de darse cuenta de que han dejado su bienestar para después. No es un impulso repentino; es la frustración acumulada de sentir que llevan tiempo sin cuidarse como quisieran. No es motivación, es cansancio. Es frustración de sentirse estancados.
Y ahora te pregunto: ¿Qué haces tú normalmente con tu frustración? ¿La reprimes o la escuchas?
Hay una vida que aún no has vivido, y esa vida está justo detrás de las decisiones que sabes que tienes que tomar, pero para las que todavía no te has armado de valor. Por favor, usa tu frustración como gasolina para tomar acción y conviértete en esa versión de ti que se merece una vida bonita, plena y realizada.
Liliana Henríquez
CONTACTO:
info@lilianahenriquez.com
info.lilianahenriquez@gmail.com
