¡Párate de esa silla!

Pasa del victimismo a la responsabilidad

4/9/20262 min read

red and black chair beside green wall
red and black chair beside green wall

En el primer libro que leímos este año en el Club de Lectura se mencionaban varias claves para fortalecer nuestra autoestima, y una de ellas era: responsabilízate por tu vida.

Tú quizás pensarás:
¿Eso en qué me ayuda con mi autoestima?

Pues sencillo: cuando te levantas de la silla del victimismo y te haces cargo de tu vida, comienzas a sentirte más capaz. Y cuando te sientes más capaz, aumenta tu sentimiento de valía y tu amor propio.

Por lo tanto, si quieres tener una autoestima fuerte y sana, vas a tener que enfrentarte a las resistencias normales de la vida, que son precisamente esas situaciones que nos hacen adultos.

Los niños no tienen problemas ni tienen las herramientas para cuidarse a sí mismos. Pero nosotros sí… aunque a veces duela.

Ahora entiendo por qué muchos adolescentes me han dicho que están en crisis porque no quieren crecer.

¡Yo tampoco! Pero me tocó. —Es lo que me dan ganas de contestarles.

Pero llega un punto de no retorno en el que ya nos queda feo quedarnos sentados en la silla de la víctima. Porque después de los 18 tenemos edad para, literalmente, trabajar por la vida que queremos, sin importar de dónde venimos.

Si en este momento tienes el síndrome de Peter Pan —ese que no quería crecer— tengo unas palabras para ti: A los niños los cuidan sus padres, pero los adultos se cuidan a sí mismos.

Por más que intentes quedarte en la etapa infantil, tu cédula dice otra cosa.

Ya es tiempo de ser un adulto funcional y maduro. Y como adultos, hacemos muchas cosas que no tenemos ganas de hacer… pero las hacemos porque nos ayudan a crecer, como por ejemplo:

  • levantarnos temprano

  • ahorrar dinero

  • ir a terapia

  • aprender a comunicarnos mejor

  • pedir ayuda

  • asumir errores

  • dejar adicciones

Aunque uno quisiera hacerse el loco y negarse a crecer, en algún punto las consecuencias de la inacción nos pasan factura. Y ahí llegan los lamentos y los arrepentimientos. Nos damos cuenta de que desperdiciamos X cantidad de tiempo… haciendo nada transcendental.

Aquí es donde aparece una verdad incómoda, pero liberadora:

El victimismo te da una excusa, pero la responsabilidad te da poder.

La primera te mantiene atrapado explicando por qué tu vida es como es.
La segunda te obliga a preguntarte qué puedes hacer para cambiarla.

Piensa en lo siguiente:

¿Qué voy a dejar de hacer de ahora en adelante porque ha sido un comportamiento infantil?

La persona que deseas ser dentro de 20 o 30 años se está construyendo con tus acciones (o con tus no acciones) de hoy.

Cada día que pasas sentado en la silla del victimismo es un día que le estás quitando a tu propio futuro. Así que toma conciencia.

¡Párate de esa silla!

Y comienza, de una vez por todas, a responsabilizarte por tu vida.

Liliana Henríquez

CONTACTO:

info@lilianahenriquez.com

info.lilianahenriquez@gmail.com

Servicios: Atención psicológica virtual