¿Quién es tu Aarón?
No tienes que cargarlo todo tú
7/16/20262 min read
Te voy a contar una historia.
Había una vez un hombre que tenía que hacer un trabajo bastante complicado. No porque el trabajo en sí fuera difícil, sino porque era algo nuevo para él y no se creía capaz de hacerlo. Sin embargo, Dios le dijo que no se preocupara, que iba a mandarle un ayudante. Él dudó, pero aceptó.
El hombre en cuestión se llamaba Moisés y el ayudante se llamaba Aarón. La historia completa está en la Biblia, en el libro de Éxodo. ¡Te invito a leerla!
No quiero hablarte de los milagros que hizo Moisés con un simple bastón ni de lo valiente que fue al enfrentarse al faraón (algo así como el presidente de esa época). Quiero hablarte de cuando Dios nos demuestra su amor enviándonos personas que nos ayudan.
Si hay una faceta de Dios que amo es la de preparador. Estoy segura de que tú también la has experimentado en situaciones como estas: viajas a un lugar y te atienden tan bien que sientes que todos los detalles fueron planeados y preparados de antemano para que tuvieras una estadía agradable. O recibes un dinero extra y, poco después, cuando surge una eventualidad, entiendes que Dios ya estaba preparando los recursos para que pudieras resolverla.
Cuando Dios se adelanta a nuestras quejas, dudas o preocupaciones, vemos su provisión divina. Mientras estamos llorando o quejándonos, Él ya envió ayuda.
"Entonces el Señor ardió en ira contra Moisés y le dijo:
—¿Y qué hay de tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él es muy elocuente. Además, ya ha salido a tu encuentro y, cuando te vea, se alegrará su corazón."
Éxodo 4:14
Hoy les escribo a los Moisés que no se creen capaces de cumplir ese sueño que Dios les asignó, que no pueden evitar mirar sus limitaciones y que están a punto de renunciar: déjense ayudar.
Hay alguien más elocuente, más capacitado que ustedes, que estará feliz de tenderles una mano.
A veces necesitamos que alguien más crea en nosotros para poder avanzar. Necesitamos que nos ayuden a movernos cuando estamos paralizados por el miedo o llenos de ansiedad.
Así que, si hoy eres Moisés, te pregunto:
¿Quién es tu Aarón?
¿Tu familia? ¿Tu pareja? ¿Tus amigos?
Sé abierto y vulnerable. Déjate ayudar.
No ignores la ayuda que Dios ya tenía preparada de antemano para ti. Acéptala con gratitud y enfócate en cumplir el propósito que Él puso en tus manos.
Liliana Henríquez
CONTACTO:
info@lilianahenriquez.com
info.lilianahenriquez@gmail.com
