Sueños rotos
Aprendiendo a vivir con sueños no cumplidos
2/19/20262 min read
Para muchas personas que conozco —e incluso para mí misma— el 2025 fue un año de cierres. Algunos fueron cierres forzados; otros, cierres voluntarios en los que simplemente llegamos a una aceptación radical: eso que queríamos no se puede lograr. Y punto.
Si eres como yo, de esas personas orientadas al logro, soltar algo que no funciona no es nada fácil. Porque solemos quedarnos hasta hacer que funcione. Pero si algo nos enseñó la vida —y el 2025— es que hay sueños y proyectos que no van a ver la luz del sol. A esos sueños los llamo sueños rotos.
La vida no termina siendo como la imaginamos a los 20, 30 o 40 años, y eso hay que normalizarlo. Sin drama, pero sin minimizarlo tampoco, porque igual duele.
Hay sueños y sueños. Algunos los anhelamos más que otros, y por eso nos cuesta tanto soltarlos. Muchas veces asumimos que nuestra felicidad o nuestra realización plena están atadas al cumplimiento de esos sueños. ¿Pero qué pasa cuando no se cumplen? Nos frustramos. Sentimos que la vida está siendo injusta.
Entender lo que nos pasa como un designio divino no siempre es sencillo. Intenta explicárselo a una pareja que espera ser padres y ha atravesado dos abortos espontáneos, a pesar de anhelar profundamente un bebé. O explícaselo a un maratonista que, tras un accidente fatal, ya no podrá volver a correr.
Sueños rotos.
Sueños rotos… muy rotos.
La única luz al final de ese túnel tan oscuro que transitamos cuando un sueño se rompe es la resignificación. Siguiendo los ejemplos anteriores, esa pareja podría llegar a comprender que la maternidad y la paternidad existen de muchas formas, no solo desde lo biológico. Y ese maratonista podría convertirse en un símbolo de resiliencia y motivación para muchas personas que se excusan constantemente, aun sin haber atravesado situaciones verdaderamente trágicas.
Es un trabajo arduo, lo sé. Y toma tiempo. Porque requiere atravesar un duelo: el duelo de las expectativas insatisfechas. Pero una vez que nos permitimos hacer ese proceso, sí es posible darle un nuevo significado a esos deseos profundos del corazón.
Mientras transitas el camino de los sueños rotos, permítete conectar con tu tristeza. Recuerda que no solo se llora lo perdido, sino también lo que nunca fue ni será. Y después de hacer tu duelo, vuelve a la vida. Dale un nuevo sentido a tus deseos.
Sigo creyendo que Dios tiene grandes planes para nosotros, aunque se vean muy distintos a como los imaginamos.
Confía.
Liliana Henríquez
CONTACTO:
info@lilianahenriquez.com
info.lilianahenriquez@gmail.com
