Tu cuerpo te lo está diciendo
Hasta el cuerpo se cansa de sostener
1/29/20262 min read
Hablemos del cuerpo.
Eso tangible que vemos y tocamos, pero que paradójicamente la mayoría del tiempo ignoramos.
Yo veo el cuerpo como una vasija frágil: el lugar donde habita nuestro ser, esa parte intangible que no se ve, pero que definitivamente existe. El cuerpo y la mente están profundamente conectados; hoy en día, pocos se atreverían a decir lo contrario. Y aun así, surge una pregunta inevitable:
¿por qué pareciera que no le prestamos atención?
¿Por qué esperamos a que la enfermedad sea lo suficientemente crónica para detenernos a evaluar lo que nos pasa por dentro?
No soy médico, así que no voy a hablarte de enfermedades como tal. Pero sí soy psicóloga, y desde ahí puedo hablarte de la conexión directa que existe entre lo que sentimos y lo que se manifiesta en el cuerpo.
Cuando una emoción se vive con mucha intensidad y durante un tiempo prolongado, el cuerpo lo muestra. Por ejemplo: cuando algo nos causa demasiada gracia, podemos incluso llorar de la risa. Y cuando las preocupaciones nos abruman, aparecen el insomnio, el dolor de cabeza o los problemas estomacales.
Lo emocional está indiscutiblemente ligado a lo físico. Si ya lo sabemos, ¿por qué no usarlo a nuestro favor?
El cuerpo es un aliado. No se enferma “de la nada”; muchas veces grita lo que hemos callado durante demasiado tiempo.
Si quieres saber cómo estás emocionalmente, revisa cómo estás físicamente. Algunas señales de alerta pueden ser:
· Cansancio que no se quita ni siquiera con descanso.
· Dolor de cabeza frecuente, contracturas o bruxismo.
· Problemas gastrointestinales.
· Insomnio o un sueño poco reparador.
· Enfermedades repetitivas “sin causa aparente”.
Todas estas señales parecen decir lo mismo:
Atención, atención. Aquí hay algo que revisar.
Tal vez tu cuerpo está intentando decirte que estás tomando decisiones desde el “deber ser” y no desde lo que verdaderamente quieres. O que estás en una relación —sentimental o laboral— que te está ahogando. O que el ritmo de vida que llevas va mucho más rápido de lo que puedes sostener.
No lo sé. El mensaje detrás de ese desequilibrio solo puedes descifrarlo tú.
Pero no basta con entenderlo: también hay que hacer algo al respecto. Porque cuando no escuchamos, el cuerpo insiste… y si aun así lo ignoramos, termina colapsando. Es ahí donde aparecen las enfermedades que nadie quiere vivir.
Recuerda esto:
El cuerpo susurra primero. Si no lo escuchamos, aprende a gritar.
Mejor aprende a la primera.
No esperes a que te grite.
Liliana Henríquez
CONTACTO:
info@lilianahenriquez.com
info.lilianahenriquez@gmail.com
