Tu historia importa y mucho
Si conoces tus raíces, te entenderás mejor a ti
6/4/20262 min read
Imagina que tienes 20 años y un día tus padres rompen el silencio y te lanzan esta bomba: “Nosotros no somos tus padres biológicos. Eres adoptado.” ¡Boom!
Después de salir del estado de shock por la noticia, ¿no te darían ganas de conocer a tus padres biológicos? Saber quiénes son, cómo se llaman, a qué se dedican…
Yo me moriría de la curiosidad.
Bueno, si esta no es tu historia, entonces tienes la fortuna de saber de dónde vienes.
Conocer nuestras raíces es vital para nuestra identidad y nuestro sentido de pertenencia. Todos formamos parte de un árbol genealógico, y cada árbol es distinto. Vivir como una ramita solitaria no tiene sentido. Todos formamos parte de una familia, nos guste o no.
Y aunque muchas veces creemos que “ya superamos” ciertas cosas, la verdad es que nuestra historia sigue hablando. A veces aparece en forma de miedo al abandono, necesidad de aprobación, dificultad para poner límites o esa sensación constante de no sentirnos suficientes.
Lo interesante es que, cuando conocemos la historia de nuestros padres y ancestros, nos damos cuenta de lo que “heredamos”, más allá de lo físico. Por ejemplo, si revisas tu árbol genealógico, seguramente notarás algunas coincidencias con algunos miembros de tu familia:
• Mismos gustos o disgustos
• Habilidades específicas y talentos
• Filosofías de vida
• Mentalidad
• Formas de amar y de relacionarte
• Miedos que parecen repetirse de generación en generación
Muchas veces decimos: “yo soy así”, sin darnos cuenta de que quizá no es personalidad, sino una forma de supervivencia emocional que aprendimos en casa.
Sé que en todo árbol hay frutos de los que no se quiere hablar, algo así como “No se habla de Bruno”, como dicen en la película Encanto (que, por cierto, te recomiendo mucho para entender mejor este tema de la genealogía familiar).
Sin embargo, evitar hablar del “Bruno” de nuestra familia no hará que deje de ser parte del árbol.
Lo que no se mira, se repite. Lo que no incluimos y aceptamos de nuestra historia de vida, lo repetiremos hasta que tomemos conciencia y le demos un lugar en la mesa familiar… igual que a Bruno.
Entender tu historia no se trata de culpar a tus padres ni de quedarte atrapado en el pasado. Se trata de comprender. Porque entender te da poder. Te ayuda a dejar de reaccionar desde heridas viejas y empezar a construir desde la conciencia.
Hoy tengo dos tareas para ti:
Dedícate un tiempo a observar tu árbol genealógico y conocer tu historia familiar. Identifica lo que has heredado de tus ancestros, agradece, selecciona lo que quieres conservar y suelta lo que no.
Ve la película Encanto de Disney, para que entiendas la importancia de ver a tu familia como un todo.
Tu historia familiar determina gran parte de tu historia personal, y por eso importa conocerla. No podemos cambiar ni mejorar aquello que no conocemos.
A veces no necesitas seguir siendo fuerte. Necesitas entender por qué te duele tanto lo que te duele.
Seas adoptado o no, igual tienes una historia. No naciste de la nada.
¡Conoce tu historia, ordénala y transforma ese caos mental en bienestar emocional!
Liliana Henríquez
CONTACTO:
info@lilianahenriquez.com
info.lilianahenriquez@gmail.com
