76 - La trampa de demostrar tu valor
No refuerces la insuficiencia
7/23/20262 min read
El siguiente ejemplo solo lo van a entender las mujeres, pero si eres hombre, intenta seguirme la idea y pregúntale a tu pareja o a una amiga para validar la información: cuando uno (como mujer) se hace el delineado de los ojos y la línea no queda muy derecha, uno intenta arreglar el error repasándola varias veces, tratando de rellenar el espacio vacío o de hacer que se vea más recta. Sin embargo, muchas veces se nos pasa la mano y repasamos la línea de más… y termina quedando peor que al inicio.
Tenemos la buena intención de arreglar un error y terminamos haciéndolo más visible.
Eso mismo pasa con el sentimiento de insuficiencia que, como seres humanos, a veces podemos experimentar. Usamos la carta de la sobrecompensación para justificar o demostrar que somos valiosos.
Por ejemplo, la empleada que nunca dice que no a todas las demandas de su jefe y compañeros de trabajo. Lo único que demuestra es que no sabe poner límites. Seguramente cree que, si está disponible para todo el mundo, los demás la considerarán valiosa.
Lo mismo aplica para la persona que da el 90% en su relación mientras su pareja prácticamente no hace ningún esfuerzo para que la relación funcione. Si yo, por ejemplo, creyera que no valgo mucho, me sentiría “súper afortunada” de que un hombre se fijara en mí y trataría de complacerlo en todo para que dijera: “Wow, ella es lo máximo”.
Pero esa sobrecompensación simplemente refuerza mi insuficiencia. ¿Se entiende?
Cuando tratamos, a toda costa, de hacerle ver al otro lo valiosos y capaces que somos, estamos reforzándonos el delineado de los ojos… y eso, la gran mayoría de las veces, sale mal.
Si estás cometiendo este error, es momento de aplicar el principio de que menos es más.
Si quieres sanar esa parte de ti, de ahora en adelante:
• Explica menos.
• Justifícate menos.
• Trabaja menos horas.
• Rescata menos personas.
• Intenta agradar menos.
Porque cuando una persona sana deja de buscar evidencia de que vale, empieza a actuar desde la convicción de que ya tiene valor. Entonces deja de hacer tanto y de esforzarse de más para demostrarlo.
Ten en cuenta que cada vez que intentas demostrar que eres suficiente, refuerzas la idea de que aún no lo eres. Y la verdadera paz mental comienza cuando dejas de presentar pruebas de algo que ya es cierto.
¿De verdad necesitas seguir probando tu valor? ¿No es suficiente todo lo que ya eres y todo lo que ya haces?
Deja de reforzar tu insuficiencia y comienza a ver a la persona valiosa y capaz que ya eres.
Liliana Henríquez
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