86 - Esta ropa te queda grande

Antes de recibir, hay que aprender a sostener

10/1/20262 min read

woman in green dress standing on green grass field during daytime
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Primero que todo, quiero hacer una aclaratoria: la frase “Esa ropa te queda grande” no la estoy usando en tono despectivo, sino para invitarte a reflexionar sobre esto: que algo te quede grande (un proyecto, un sueño o una responsabilidad) no significa que sea malo. Solo significa que todavía no es de tu talla.

Ya me conoces y sabes que soy muy enfocada en las metas, en construir proyectos y, en general, en el crecimiento. Por eso siempre animo a las personas a tener objetivos claros. Pero hay una verdad que no podemos pasar por alto: debemos tener paciencia con esos proyectos que anhelamos, porque no todos son de nuestra talla... todavía.

Muchas veces necesitamos atravesar un proceso de crecimiento interno que nos permita sostener la gran responsabilidad que estamos deseando.

Porque el deseo y la capacidad para sostener aquello que deseamos son dos cosas muy diferentes.

La niña de cinco años que juega a las muñecas y sueña con tener su casita y su familia no está en la capacidad de asumir realmente ese rol, aunque el hada madrina le concediera el milagro. Necesita crecer en todo sentido. Necesita madurar.

No nos engañemos: querer algo no siempre significa que estamos listos para recibirlo.

Es indispensable crecer. Madurar.

Dependiendo de cada caso, eso puede verse como desarrollar más paciencia, aprender a comunicarnos mejor, tolerar la frustración, dejar de reaccionar impulsivamente, construir disciplina, aprender a esperar, ser agradecidos y cuidar lo pequeño antes de recibir lo grande.

Una vez escuché en un podcast que a los seres humanos no nos gusta empezar en pequeño porque eso no llama la atención. Y creo que es verdad.

Las etapas tempranas de cualquier proyecto, especialmente la etapa en la que se forman las raíces (esa que nadie ve), son las menos atractivas de todas. Pero sin raíces, sin carácter… no hay árbol fuerte.

Una gran responsabilidad en una persona inmadura suele convertirse en una carga, no en una bendición. Por eso es tan importante someternos al proceso de crecimiento interno y convertirnos en personas capaces de sostener aquello que le estamos pidiendo a Dios.

Recuerda esto: la espera desarrolla músculos invisibles.

Mientras esperas, desarrollas paciencia, autocontrol, perseverancia, humildad y la capacidad de sostener la presión.

Sé que el entrenamiento rara vez es emocionante mientras ocurre (como cuando vamos al gimnasio), pero siempre se nota cuando hace falta.

Si tienes alguna meta en mente, pregúntate:

¿Estoy desarrollando el carácter que esa etapa exige?

Creo que la respuesta a esa pregunta puede darte una pista de qué tan grande te queda esa ropa… y qué necesitas ajustar en ti para que, cuando llegue el momento, te quede perfecta.

Liliana Henríquez

CONTACTO:

info.lilianahenriquez@gmail.com

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