85 - Tu reputación contigo mismo

La persona que dices que eres

9/24/20263 min read

This is who I am
This is who I am

Hay un refrán muy acertado que dice: “Cría fama y acuéstate a dormir”. Aplica muy bien para esa amiga que siempre llega tarde (quizás tú seas esa amiga), o ese jefe que siempre grita y manda a hacer cosas de último minuto, o esa mamá que siempre sermonea… Ya tienen una reputación construida. Ya se asume que siempre actuarán de una manera concreta porque así lo han demostrado en nuestras últimas interacciones.

Hoy quiero voltear las cosas y no apuntar al otro, sino a ti. ¿Cuál es la fama que tú mismo te construiste y que posiblemente, sin querer, sigues defendiendo?

Quizás seas de los que dicen: “Yo tengo una memoria terrible”, “A mí todo me sale mal”, “Siempre tengo mala suerte en el amor”, “Nunca consigo buenas oportunidades”, etc. Lo dices porque te pasó una vez, quizás dos, y desde ese momento ya lo tomaste como parte de tu identidad.

Si algo está demostrado es que al cerebro le gusta lo cómodo, así se trate de repetir un patrón no sano. Entonces, si tú mismo te pones la etiqueta de impuntual, el que nunca termina lo que empieza, distraído, inconstante… te estás construyendo una reputación contigo mismo que después te va a costar deconstruir. Con el tiempo, esa etiqueta puede convertirse en una explicación automática para todo lo que haces: “Es que yo soy así”.

He visto casos de gente que incluso usa un diagnóstico médico (que muchas veces son autodiagnósticos) para definirse: “Esto me pasa por mi TDAH”, “Es que yo soy ansiosa”, “Soy bipolar”, etc. Es más de lo mismo: cría fama y acuéstate a dormir. Cuando una etiqueta se convierte en la explicación para todo, dejamos de preguntarnos si realmente describe lo que está pasando en este momento.

Evalúate rapidito y responde esto: ¿Cuál es la fama que tienes contigo mismo? ¿Cómo te defines? La respuesta a esa pregunta vendría siendo la reputación que te has construido sobre ti mismo. Y ahora vamos a cuestionarla un poco.

Pregúntate: ¿De verdad siempre soy ansiosa? ¿No será que hoy siento ansiedad por este evento en específico, pero no es algo permanente? Cuestionarse las etiquetas cambia la forma en la que nos vemos. No es lo mismo decir: “Yo soy una persona ansiosa”, a decir: “Hoy siento ansiedad porque no he recibido respuesta de algo importante para mí”. Totalmente diferente. En la primera frase estás convirtiendo una experiencia en una identidad; en la segunda, estás reconociendo una emoción sin convertirla en quien eres.

Haz la tarea de cuestionarte todas las etiquetas que te has puesto o que, inclusive, alguien más te puso, pero tú aceptaste como ciertas. Pregúntate de dónde vienen, qué evidencia tienes de que realmente te definen y, sobre todo, si todavía quieres seguir utilizándolas para describirte.

Soy consciente de que muchas de esas etiquetas sí nos pertenecen, pero si ese es el caso, recuerda que podemos cambiar. Podemos dejar de ser impuntuales, inconstantes, flojos, desorganizados… Eso requiere trabajo y esfuerzo. La nueva fama hay que ganársela. No basta con decidir que ahora somos diferentes; necesitamos empezar a actuar de una manera diferente hasta que esa nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos también se convierta en parte de nuestra reputación.

Habiendo hecho ese trabajo de consciencia, pregúntate: ¿cómo sería tu reputación contigo mismo? ¿Cómo te gustaría presentarte ante los demás? Piénsalo y haz cambios. Quizás no puedas cambiar de un día para otro la imagen que tienes de ti, pero sí puedes empezar a construir, con pequeñas acciones, una nueva evidencia sobre quién eres y sobre lo que eres capaz de hacer.

Ten una reputación que te enorgullezca, tanto con los demás como contigo mismo.

Liliana Henríquez

CONTACTO:

info.lilianahenriquez@gmail.com

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