80 - Atribulados pero no destruidos

Cuando la vida te sacude

8/20/20262 min read

a crack in the middle of a road in the middle of nowhere
a crack in the middle of a road in the middle of nowhere

Somos igual de frágiles que una vasija de barro. Cualquier golpe nos puede hacer añicos. Y de eso sabemos bastante. Hemos pasado por pérdidas, pandemias y ahora terremotos… todos son golpes que nos parten en pedazos. Todas esas cosas que ocurren de repente y que nos dejan con esa sensación de vacío profundo solo nos demuestran lo frágiles que somos.

Precisamente por ser tan frágiles es que necesitamos a Dios. Nosotros no podemos sostenernos a nosotros mismos. Aunque lo intentemos, no tenemos el poder suficiente para sostener nuestro corazón después de una noticia trágica.

Me recuerda a la historia detrás del himno It Is Well with My Soul (Estoy bien con mi Dios). La escribió un empresario estadounidense llamado Horatio Spafford después de una serie de acontecimientos trágicos.

Primero falleció su hijo en 1871; ese mismo año tuvo una ruina financiera tremenda y luego, para descansar y levantarse el ánimo, decidió hacer un viaje a Europa con su familia en 1873. Hizo que su esposa y sus cuatro hijas se adelantaran, pero el barco en el que iban colisionó con un buque inglés. Su esposa sobrevivió, pero sus hijas no. Ella le envió un telegrama diciéndole: Saved alone (a salvo, sola).

Dime tú si eso no es razón suficiente para sentirse atribulado. ¿Qué hubieras hecho tú?

Horatio fue a encontrarse con su esposa y, mientras viajaba, se aferró a su fe y cantó el himno:

De paz inundada mi senda ya esté
O cúbrala un mar de aflicción
Mi suerte cualquiera que sea, diré:
Estoy bien, estoy bien, con mi Dios.

No hay una razón lógica para estar en paz cuando todo tu mundo está derrumbado. Pero de eso se trata la fe: de aferrarnos a lo único seguro y permanente que tenemos, Dios.

Y creo, sin lugar a equivocarme, que por eso el apóstol Pablo dice: “Estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (2 Corintios 4:8-9).

Las tormentas vienen y seguirán viniendo porque así es este mundo. Pero podemos confiar en Dios, que es nuestro refugio fuerte.

Con Dios podemos decir: estamos atribulados, pero no destruidos.

Liliana Henríquez

PD. Te animo a buscar el himno en YouTube. Te va a dar mucha paz en medio de la tormenta que estés pasando. Se llama “Estoy bien con mi Dios” y la versión en inglés: It Is Well with My Soul.

CONTACTO:

info.lilianahenriquez@gmail.com

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